El camino a la muerte

Al grito unísono de “Build the Wall” de miles de simpatizantes en el Estado de Texas, el Presidente de EEUU, Donald Trump, confirmaba que construiría el muro en la frontera con México. Con ese anuncio y su posterior ejecución, la vida de los migrantes ilegales se convirtió en la peor de las pesadillas.

Al grito unísono de “Build the Wall” de miles de simpatizantes en el Estado de Texas, el Presidente de EEUU, Donald Trump, confirmaba que construiría el muro en la frontera con México. Con ese anuncio y su posterior ejecución, la vida de los migrantes ilegales se convirtió en la peor de las pesadillas. 

Anuncian una nueva “caravana migrante” y la promueven múltiples medios al servicio de la izquierda internacional. Van y hacen grandes cubrimientos y especiales periodísticos con oscuras intenciones políticas. A nadie le importa el drama humano porque en realidad ese es el combustible de miserables políticos y de periodistas amarillistas. 

Cuando se prende el botón rojo de la cámara y salen “en vivo”, ponen cara de nostalgia y cuando ese mismo botón se apaga entonces vuelven a su vida normal, la que solo persigue un punto más de rating y un cheque más de sus patrocinadores. 

Los migrantes van a morir en este trayecto entre Honduras y la frontera de EEUU y México. Morirán porque grupos ilegales de trata de personas, organizaciones criminales y políticos les prometieron un sueño falso ¿Es que acaso no miran los Centros Migrantes abarrotados de miles de personas durmiendo en el suelo y con las familias separadas? ¿No se dan cuenta de los operativos de ICE para deportar masivamente migrantes ilegales que llevan años en territorio norteamericano? 

Hace unos meses las portadas de miles de periódicos en papel y digitales se llenaron con una fotografía de un padre y su hijo muertos ahogados en las aguas del Río Bravo. Lo mismo pasó cuando el pequeño Aylan Kurdi apareció ahogado en una playa de Turquía con un oso de felpa junto a él. Pero en vez de detener la dolorosa marcha a la muerte de los migrantes, grupos políticos y de criminales la promueven porque viven de ese negocio: el del miedo, el de la muerte. 

Dicen que en Honduras no se puede vivir, los hemos visto en miles de comparecencias en nuestras pantallas. Todos saben quiénes son. A partir de este momento los únicos responsables de las vidas de esta nueva caravana son ellos, los que impulsan sus aspiraciones políticas en la destrucción de miles de familias.

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