En defensa de la Tigra

Esto me hace recordar la barbarie en Los Horcones cuando el Padre Iván Betancourt y Ruth García salieron de Tegucigalpa hacia Catacamas. 

El Padre quiso comprar gasolina en el aserradero Lepaguare propiedad del padre de Manuel Zelaya Rosales, aserradero que ha descombrado todo el departamento de Olancho y la ha dejado en estado de coma y con sequía el ganado, que le pertenece a la familia Zelaya, que ha consumido las fuentes de agua de ese magnífico departamento.

Todavía era de día al llegar a Lepaguare, el Padre quiso comprar gasolina en el aserradero, pero no le quisieron vender. Ramón Enrique Díaz, quien trabajaba para el terrateniente José Manuel (Mel) Zelaya, gritó que allí estaba el Padre Iván. El padre intentó huir rumbo a Tegucigalpa, pero lo persiguieron los militares disparando a las llantas. Unos kilómetros después lo detuvieron en Limones, donde queda el desvío a Salamá. 

Amarraron al padre y lo metieron a un carro militar que conducía el Subteniente Benjamín Plata y el Sargento Eugenio Alemán llevó el vehículo del sacerdote con las dos mujeres. Ya entrada la noche los llevaron a la hacienda “Los Horcones”, la cual desde el día anterior estaba ocupaba por un pelotón militar con la autorización de su dueño Mel Zelaya 

Según el informe del gobierno al llegar a Los Horcones el Mayor Chinchilla ordenó a tres elementos del DIN que interrogaran a los seis detenidos llevados de Juticalpa y luego fueron asesinados con un fusil “22 Magnum” proporcionado por Mel Zelaya. Interrogar para el DIN significaba aplicar todo tipo de torturas que iba desde golpes, patadas, toques eléctricos, la capucha, arrancar uñas y otras crueles prácticas.

“Mientras tanto el Padre Iván Betancourt era también sometido a interrogatorio en el cual rindió declaraciones sobre actividades subversivas realizadas en compañía de otros religiosos que constan en una grabación. Después del interrogatorio, el Padre Iván Betancourt también fue muerto. Acto seguido y para evitar que quedaran testigos de los hechos, se procedió al asesinato de las señoritas Ruth Argentina García Mallorquín y María Elena Bolívar Vargas”, dice textualmente el informe de las Fuerzas Armadas divulgado el 23 de julio de 1975. 

Los cadáveres fueron llevados en un carro de Mel Zelaya a un terreno como a un kilómetro de la casa. Había un pozo malacate de unos 40 metros de profundidad, como un edificio de más de diez pisos, y ahí tiraron los cadáveres. El subteniente Plata colocó dos cargas de 10 y 17 candelas de dinamita que no lograron sellar el pozo, por lo que se terminó de rellenar con tierra utilizando tractores.

Hoy en día seguimos viviendo la tragedia de los Horcones, con la falacia de Zelaya, donde hace uso de su militancia para incendiar grandes proporciones de tierras en Olancho  donde tiene sus aserraderos y busca siempre responsabilizar a otros como en su momento el padre de Zelaya negara haber participado en la masacre de los Horcones.

Creen que siempre podrán salirse con la suya como cuando condenaron a 20 años de cárcel por homicidio consumado al padre de Manuel Zelaya, pero sólo estuvieron en prisión poco más de un año porque el 3 de septiembre de 1980 fueron favorecidos por el decreto de amnistía de la Asamblea Nacional Constituyente y salieron libres el 11 de septiembre. Ese fue uno de los “logros” del retorno a la democracia con las elecciones de abril de 1980.

Para 1986, el presidente de la AMADHO era el diputado por el Partido liberal manual Zelaya (hijo) eI padre de Zelaya fundó en 1964 el Aserradero lepaguare, en el departamento de Olancho, que todavía opera y es altamente rentable. EI diputado Zelaya, siendo a la vez directivo de la AMADHO (Asociación de Madereros de Honduras) fue miembro de la comisión del Congreso Nacional para evaluar la COHDEFOR (hoy IFC).

En 1983, los grupos que controlaban en ese entonces la AMADHO  convencieron al gobierno de Suazo Córdoba para que modificara el Consejo Directivo de la COHDEFOR, logrando incorporar a dos de sus miembros para facilitar el manejo de la política forestal según sus Intereses particulares. En esta etapa el líder de los madereros era el diputado liberal Juan de la Cruz Avalar, propietario de dos aserraderos ubicados en los departamentos de Lempira y Comayagua.

Cabe destacar que la falta de lluvias no solo se debe a la tala inmisericorde de los bosques, la ganadería, el gorgojo, hay que agregar las permanentes manifestaciones con quemas de llantas que vienen a sumar la contaminación ambiental que afecta el clima y abona al calentamiento global.

El problema en Honduras no solo es la Tigra, o la familia Zelaya con sus aserraderos y ganadería, también debemos sumar que las autoridades municipales han hecho caso omiso a la proliferación de campesinos que se han tomado las zonas protegidas para la siembra de repollos, milpas, café, palma africana entre otros.

¡Se debería prohibir de una vez por todas todo tipo de incendio o quemas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *