Este no es el cambio que Honduras necesita

Para nadie es un secreto, estamos por entrar de nuevo en un proceso electoral, pese a las circunstancias vividas en los últimos meses, pese a la gran división política que nos inunda con discursos de odio y la propaganda de un ‘cambio’ urgente que no ofrece una alternativa real.

Estamos a portas de unas de las elecciones más importantes en nuestra historia como país, dada las precarias ‘alternativas’ que ofrecen los partidos políticos alternativos, es importante decir que ya es hora de liberarnos de las distinciones políticas, que no hace falta seguir insultándonos unos a otros por nuestras ideologías a la hora de elegir quién nos gobierna.

Es claro que nuestra historia nos caracteriza como un país con continuidad en la política. Hemos destacado en Latinoamérica por la longevidad de los dos partidos tradicionales y su continua dominancia política, sin embargo, las continuidades se extienden también debido a la ‘propaganda’ política que se centró en el odio y no en el cambio que el país merece.

Hablemos abiertamente de las ofertas de la llamada oposición. No vamos a tomar muchos renglones para tocar el tema de Salvador Nasralla, uno quisiera pensar que quizá perder las pasadas elecciones lo dejó algo paranóico; pero lo cierto es que este personaje es la viva estampa de quien busca fama, poder y prestigio a costa de lo que sea.  Aunque algunas de sus ‘denuncias’ llegaran a ser verdad, es casi imposible tomar su palabra cuando cada acción que hace, cada discurso que dice está centrado en venderse como alguien perseguido desde todos los frentes políticos, él y sólo él tiene la razón, su prepotencia y ego hacen que su candidatura política sea totalmente ignorada, no se puede pensar en elegir a alguien con tanta manía por el show y la calumnia hacia otros.

Ahora bien, Mel Zelaya. Este pintoresco personaje no hace sino hablar de lo ‘terrible’ que es el actual gobierno, no deja pasar oportunidad para hablar de ‘cambio’ porque más allá de su posición política que en otra medida sería sana; lo que él busca es tener nuevamente el poder. ¿Por qué afirmamos esto? porque Mel no tiene autoridad moral para hablar de cambio, porque ha estado y sigue estando envuelto en numerosos escándalos de corrupción, no puede ser este el cambio que el país necesita.

Recordemos que, fueron alrededor de 17 actos de corrupción los identificados durante su mandato. El carretillazo, el desvío de fondos donados por China, la ‘jugadita’ por debajo de cuerda con el acuerdo de Cartagena, el fracaso del agro durante su mandato y podríamos seguir, pero no es la finalidad de este texto; lo que buscamos es hacer un llamado a la cordura, a la responsabilidad con todo un país, basta ya de sus propagandas electorales, merecemos un cambio real basado en las necesidades del pueblo no es las distinciones políticas.

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