Sauceda: nadie está condenado hasta ser vencido en juicio.

El Ministerio Público ejecutó este martes la captura de Leonel Sauceda, por un supuesto delito de lavado de activos, en el que también habría participado su esposa. Por supuesto, la noticia generó reacciones de inmediato y varios dirigentes de la oposición han salido a pedirle explicaciones al gobierno por el ascenso que se le dio a oficial hace unos días. Déjenme recordarles algo: la inocencia se presume hasta que se demuestre lo contrario y nadie está condenado hasta ser vencido en juicio. 

Por otro lado, una de las buenas noticias de todo esto, es que las críticas de la oposición hacia una supuesta dictadura se caen por su propio peso. La actuación del Ministerio Público, incluso contra funcionarios de la Policía Nacional, es muestra de que en Honduras vivimos en una democracia fuerte, con instituciones sólidas y una clara separación de poderes.

Muchos se preguntarán ¿Por qué lo ascendieron si hace años lo estaban investigando? La respuesta es fácil, porque todo hondureño tiene derecho a la presunción de inocencia y una investigación no significa culpabilidad. Además, la Comisión Depuradora de la Policía, en un comunicado, expresó lo siguiente: «Una vez concluido el procedimiento de ley se constató que ninguno de los aspirantes a ascenso tenían sanciones disciplinarias, juicios en curso o reparos en firme que imposibilitaran el ascenso respectivo». Es decir, no existía ninguna razón para detener el ascenso.

Impacta la noticia, porque afecta la imagen de una de las instituciones más respetadas por los hondureños: la Policía Nacional. Por eso, desde este medio pedimos un juicio justo, imparcial y sin motivaciones políticas. 

Independientemente de lo que ocurra con este caso, la sociedad hondureña debe seguir luchando contra la corrupción. En cabeza del Presidente de la República, el Gobierno de Honduras ya presentó un decreto de Ley al Congreso para aumentar y fortalecer el presupuesto del Ministerio Público, que en 2013 era de 900 millones de Lempiras y hoy supera los 2.000 millones. Los hechos son concretos. 

La presunción de inocencia es uno de los derechos más importantes en cualquier democracia, y aunque algunos utilicen este hecho con intereses mezquinos para atacar al gobierno, aún no hay nada dicho. Sauceda, como cualquier otro hondureño, debe tener la oportunidad de defenderse en un proceso judicial con garantías.

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