UN PACTO NACIONAL CONTRA LA CORRUPCIÓN

Al margen del mecanismo que vayamos a utilizar, el país está ante una oportunidad histórica de hacer un gran pacto nacional contra la corrupción. Tenemos enfrente una oportunidad para unirnos como país y luchar contra uno de los peores flagelos que ha perjudicado a nuestra nación: la corrupción. Como hondureños, no nos puede quedar grande esta tarea.

En enero de 2016, el Presidente de la República, Juan Orlando Hernández, logró alcanzar un acuerdo con la Organización de Estados Americanos (OEA) para el lanzamiento de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih). La función de la organización era colaborar en nuestro país con las instituciones del Estado que se encargan de prevenir e investigar los hechos de corrupción.

En aquel entonces, muchos miembros de la oposición se resistían a la entrada del organismo. Algunos dudaban de su independencia y consideraban que no iba a resolver nada, otros simplemente temían por sus intereses. Lo cierto es que después de 4 años, el gobierno tiene la tarea de decidir su permanencia en nuestro país y hoy, muchos de los que antes la criticaban, quieren que se quede.

El Congreso puede recomendar lo que quiera y está en todo su derecho. Muchos de nuestros legisladores no van a querer que la organización continúe para proteger sus propios intereses; poco les interesa el bienestar de nuestro país. Pero el Gobierno es quien toma la decisión, y más allá de la determinación que tome JOH, Honduras debe iniciar la tarea de construir un sistema judicial sólido, que castigue la corrupción y no tolere la impunidad. Es una deuda histórica que no podemos seguir aplazando.  Llegó la hora de hacer un gran pacto nacional por la lucha contra la corrupción, y esta tarea no nos puede quedar grande, ni a los políticos ni a nosotros, los ciudadanos de a pie, las personas del común.

Invito al Presidente Juan Orlando Hernández a que abra un espacio de diálogo con los opositores y a que escuche sus ideas, desde la diferencia podemos construir. Invito también al Presidente a abrir una mesa de diálogo con organizaciones sociales y ciudadanos, nosotros también tenemos mucho que aportar. Se abren dos caminos: aprovechar la coyuntura para cerrarnos en nuestras diferencias y demostrar nuestra pequeñez o utilizarla para construir desde las diferencias y mostrar nuestra grandeza. Estoy seguro de que optaremos por la segunda.

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